Familias exigen justicia para los 4 niños ecuatorianos asesinados por militares
Movilizaciones exigen justicia por crimen de Estado contra la niñez en Las Malvinas, uno de los casos más graves en Ecuador.
La movilización, organizada por familiares, organizaciones de derechos humanos y colectivos afrodescendientes, partió desde la Casa Comunal de Las Malvinas y recorrió los lugares donde vivían las víctimas, en un acto simbólico de justicia, verdad y no repetición. Foto: EFE
9 de diciembre de 2025 Hora: 04:51
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Este lunes se llevó a cabo en el sur de Guayaquil, en el suroeste de Ecuador, la marcha “Por el Derecho a la Memoria”, en conmemoración del primer aniversario de la desaparición y posterior asesinato de los cuatro adolescentes del barrio Las Malvinas: Josué e Ismael Arroyo (14 y 15 años), Nehemías Arboleda (15 años) y Steven Medina (11 años).
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La movilización, organizada por familiares, organizaciones de derechos humanos, colectivos afrodescendientes y grupos sociales, partió desde la Casa Comunal de Las Malvinas y recorrió los lugares donde vivían las víctimas, en un acto simbólico de justicia, verdad y no repetición.
De conjunto, este 8 de diciembre entró en su recta final el juicio contra los militares acusados, donde la Fiscalía General del Estado solicitó una pena de 34 años y ocho meses de prisión, además de multas de 800 salarios básicos, una reparación simbólica de 10 mil dólares y medidas de no repetición. El caso, que ha conmovido al país, se enmarca en el contexto de la declaración de conflicto armado interno emitida en enero de 2024 por el presidente Daniel Noboa, que amplió el rol de las Fuerzas Armadas en operativos contra el crimen organizado.
Según la corresponsal de teleSUR en Ecuador, Elena Rodríguez, “el homenaje busca mantener viva la exigencia de que el Estado asuma su responsabilidad política, institucional y moral por este horrendo crimen”, como afirmaron los familiares de las víctimas. Rodríguez destacó que las romerías “se realizan desde la memoria viva y la tradición andina”, y que “este caminar colectivo no solo honra sus nombres y sus vidas arrebatadas, sino que siembra en la tierra y en la conciencia del pueblo una promesa: que el olvido no tenga nunca la última palabra”.
Durante el recorrido, los participantes portaron carteles con frases como “Ni perdón ni olvido” y fotografías de los cuatro menores. En cada vivienda se realizaron lecturas, expresiones artísticas, batucadas barriales y homenajes comunitarios. En la casa de los hermanos Arroyo, una vecina rememoró su pasión por el fútbol; frente a la vivienda de Steven Medina, otra habitante exigió que el caso no quede en la impunidad.
Ronny Medina, padre de Steven, recordó a su hijo como “un chico que le gustaba el fútbol y el estudio” y relató cómo los cuatro adolescentes fueron detenidos por una patrulla militar en la avenida 25 de Julio y trasladados hasta Taura, donde fueron agredidos, desaparecidos y asesinados. “Quisiera que esto fuera un sueño. Al inicio nos discriminaban por ser de barrio bajo, pero aquí hay gente con futuro y buena”, expresó.
Mientras, Katy Bustos, madre de Josué e Ismael, señaló que su hijo Josué “soñaba con ser militar, y vestir el uniforme camuflado de las Fuerza Armadas, pero fueron los uniformados, a los que admiraba, los presuntos responsable de su desaparición en el medio de una serie de revelaciones de insulto racista, golpes y disparos durante la detención y agregó que tiene una niña de 9 años que todas las noches se la pasa llorando y le dice: ¿Mamá por qué los militares le hicieron todo eso a mis hermanos?”.
La marcha concluyó en el parque La Coviem, que fue renombrado como “Los Cuatro Niños de Las Malvinas” en un acto simbólico de reparación. Estuvieron presentes los padres de las víctimas y el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, quien afirmó: “No solo son Ismael, Nehemías, Josué y Steven. Ellos se hicieron mediáticos, pero hay más casos de los que nadie habla”. Álvarez reconoció que al principio se estigmatizó a los menores como delincuentes, pero señaló que gracias a la grabación realizada por uno de los militares, se logró esclarecer los hechos. “Yo sí quiero pedir a las familias perdón, en nombre del Ecuador”, dijo antes de develar la placa con los nombres de los cuatro adolescentes.
En Quito, artistas afroecuatorianos realizaron un homenaje en la Casa de la Cultura con marimba, cantos de arrullos y un chigualo, ceremonia ancestral que transforma el dolor en memoria y resistencia. Juanita Francis, activista de Mujeres de Asfalto, cuestionó la actuación del Estado y responsabilizó al gobierno de Noboa por la falta de reparación real. “Todavía sentimos mucha rabia colectiva. Es indescriptible pensar que estamos tan deshumanizados”, declaró.
La legisladora Viviana Veloz, presidenta de la Comisión de Niñez de la Asamblea Nacional, calificó este día como “de luto nacional” y denunció que en la legislatura anterior se ignoraron las recomendaciones para sancionar políticamente al ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo. “Cuatro niños fueron secuestrados, torturados y llevados a la muerte en manos del Estado. Sus familias siguen esperando lo mínimo en una democracia: justicia, verdad y sanciones judiciales y políticas para todos los responsables”, afirmó.
En la audiencia de este lunes, el fiscal desmintió la versión de los militares, quienes aseguraron haber dejado a los adolescentes “sanos y salvos” en Taura. Las pruebas presentadas evidenciaron actos de tortura, amenazas, humillaciones y disparos, y el representante del Ministerio Público calificó la desaparición forzada como un “delito pluriofensivo”, que vulneró múltiples derechos fundamentales de los menores. La fase de réplica de las defensas y la individualización de penas está prevista para las próximas jornadas.
Autor: teleSUR - asm - JGN
Fuente: @ElenaDeQuito




